sábado, 2 de febrero de 2013

Post 13: Redes y sociodiversidad

La sociodiversidad es el correlato sociocultural de la biodiversidad. Esta última se refiere tanto al número y variablilidad de poblaciones de organismos y especies así como al número y calidad de las relaciones con su medio ambiente o biotopo. Las diferencias y la interacción entre las diferencias dentro de sistemas autoorganizados constituye la base de la vida sobre el planeta. La biodiversidad está seriamente debilitada por las formas socieconómicas de producción y consumo que ha adoptado una parte importante de la especie humana en los últimos siglos y que han dañado seriamente a los ecosistemas naturales. La especie humana es parte de esa biodiversidad pero, paradójicamente, su mayor amenaza.

La sociodiversidad alude a las diferencias internas y externas que hay en las comunidades humanas: es fuente de creatividad y entropía negativa y, por lo tanto, contribuye al enriquecimiento y renovación de dichas comunidades. La  sociodiversidad es parte de la biodiversidad y está amenazada como resultado de los procesos de homogeneización económica, social y cultural derivados de la globalización. Pero también está amenazada por las prácticas identitarias excluyentes que exacerban las diferencias y disminuyen las interacciones entre los diferentes y, por lo tanto, disminuyen las probabilidades de que emerja lo común. Las formas organizativas en red tienen una mayor capacidad de moverse con soltura y eficacia en esa "zona media" entre lo único homogeneizador y lo particular segregador, es decir, en la zona común. Las formas reticulares de organización de las prácicas sociales al mismo tiempo que se asientan en lo común lo producen a través de sus interacciones. Lo común es simultaneamente su condición de posibilidad y su producto u output.

Las redes son buenas formas organizativas de la sociodiversidad. Reconocen las diferencias identitarias de las partes y no las subordinan a un todo mayor. Y al revés: este reconociento de la diversidad no estimula los procesos de segregación sino de participación e implicación en lo común.  Las redes pueden ser realidades sociales que tengan nodos hegemónicos, es decir, con mayor capacidad de influencia sobre otros, pero estos no deben convertirse en nodos homogeneizadores. La diferencia entre lo hegemónico y lo homogéneo es crucial para entender a las redes. Las "buenas" redes huyen de la uniformidad y de la redundancia y, por lo tanto, se abren al azar y a la variabilidad.

Las singularidades organizadas en red sustituyen las ventajas competitivas por ventajas cooperativas. Para ello se requieren de competencias personales y profesionales adecuadas al nuevo escenario reticular. Una de ellas es la competencia tecnológica, no cabe duda, pero también todas esas otras cualificaciones y discualificaciones que tienen que ver con las capacidades comunicativas y creativas cada vez más presentes en todos los espacios sociotecnológicos.

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